
El pasado 29 de julio de 2011 el escritor Edmundo Paz Soldán publicó un artículo en su blog de El Boomeran(g) en donde introdujo casi por primera vez en España el concepto de Generación TQ, una generación o grupo literario italiano de tendencia social compuesto por autores más o menos jóvenes (nacidos entre los 70 y los 80) que han decidido posicionarse con sus letras frente al lamentable estado político de su país. Así se refiere a ellos Paz Soldán:
Al otro extremo, los escritores e intelectuales progresistas de la llamada generación TQ (conocidos así porque sus edades oscilan entre los trenta y los quaranta), acaban de publicar un manifiesto que puede leerse como una crítica brutal al estado de las cosas en Italia: un momento en que prima el sinsentido, en el que “han caído juntas tanto las ideologías como los ideales, la autoridad del pasado como la fuerza del futuro, las certezas morales y las materiales”. Los líderes principales del TQ quieren que su manifiesto se lea como un gesto político y no uno literario. Creen que el neoliberalismo es “la nueva epidemia de Occidente” y piden que la nueva generación asuma una “responsabilidad colectiva para hacer algo juntos”. Gabrielle Pedullà, uno de los líderes, sabe que el desafío es difícil porque “la nuestra es una generación de solitarios”. Giorgio Vasta, otro de los líderes, es de objetivos modestos y dice que lo suyo no es una guerra sino una “guerrilla, acciones de perturbación del orden cultural y artístico que permitan que se le preste atención al valor civil de la discusión”.
Así están las cosas en el bel paese. Los jóvenes escritores e intelectuales de la generación TQ quieren pensar en grande y refundar el país pero, en lo concreto, sueñan con mínimas acciones neovanguardistas y creen que hablando se entiende la gente. Al otro lado están los que aplauden la masacre de Noruega y venden parafernalia exaltando la violencia como la mejor manera de salir de la crisis. Mientras tanto, la bolsa sigue cayendo y Berlusconi llama a su gente de confianza para organizar el bunga-bunga del fin de semana.

Giorgio Vasta, citado más arriba por Paz Soldán, es autor de El tiempo material (de próxima aparición en Literatura Mondadori) y también uno de los integrantes e ideólogos de la G-TQ. El tiempo material ha sido destacado por los lectores, los críticos y los editores (como es el caso de Vicent Raynaud, editor de Gallimard) como uno de los libros más importantes de la década, no sólo en Italia, también a nivel europeo. Según la editora italiana Donatella Iannuzi la idea de un manifiesto como el de la G-TQ, firmado entre otros por Vasta, es, como en muchos otros casos, unirse y replantearse el papel del intelectual no como individuo sino como un colectivo que comparte inquietudes y sobre todo el mismo trasfondo cultural. Para ella este gesto carece de originalidad, sin embargo, es necesario como replanteamiento literario o posicionamiento. Lo que realmente importa, al fin y al cabo, es la obra, y si por algo destaca El tiempo material, y esto es algo en lo que buena parte de la crítica francesa e italiana parece estar de acuerdo, es porque va más allá. La propuesta de Giorgio Vasta no es únicamente ideológica sino estética. Su prosa comprende una gran calidad narrativa y poética que hacen del relato algo aún más deslumbrante y desgarrador. Vasta es descriptivo, acertado a la hora de escoger las metáforas y el ritmo, y ha conseguido crear un universo infantil (el narrador es sólo un adolescente) y al mismo tiempo crudo y oscuro.
La historia de El tiempo material ocurre en Sicilia, en 1978, cuando Italia atraviesa uno de los periodos políticos más convulsos de su historia. En ese tiempo Aldo Moro, primer ministro italiano y líder de la Democracia Cristiana, ha sido secuestrado por las Brigadas Rojas. Tras sesenta días de cautiverio, es hallado asesinado en el maletero de un coche en pleno centro de Roma. (El tiempo material es, a este nivel, una alegoría política escrita con un pulso narrativo feroz que recuerda a Leonardo Sciascia o Pier Paolo Pasolini). Ante este panorama tres jóvenes amigos, Nimbo, Raggio y Volo, deciden seguir de cerca el caso Aldo Moro. En sus mentes adolescentes los brigadistas son guerreros, magos que luchan por una Italia mejor. Las vidas de los tres amigos transcurren en una aparente normalidad, pero cuando están a solas desprecian a los italianos por su apatía y su cinismo, un odio que les llevará a cometer oscuros actos de los que terminarán arrepintiéndose.
Como señaló Paz Soldán en su artículo de El Boomeran(g) aún queda cosas por hacer y a veces las palabras son insuficientes frente a las acciones. Sin embargo las primeras también son necesarias, y ahí es donde entra en juego la importancia de El tiempo material. Una lectura necesaria en nuestro panorama y la proclamación definitiva de una generación de escritores nacidos en los 70 cuyo nexo es la memoria, la infancia, los padres ausentes y, sobre todo la búsqueda no ya de otro mundo, sino del nuestro propio, para que a fuerza de luchar se convierta en algo mejor.


Suena interesante. Lo que más me ha gustado es que a los nacidos en los 70 nos llamen escritores más o menos jóvenes…¡gracias!
Me quedo con el “más” e invito a quien quiera a quedarse con el “menos”.
suena de interés eso de guerreros magos y la generación de la que se habla.Soledad y discusión desde las máquinas?siempre el riesgo pero qué más da estas alturas….un saludo
Estoy leyendo el libro. Es sencillamente fenomenal. Felicidades a Giorgio por este libro tan estupendo y a la editorial por darnos la oportunidad de leerlo en español.