Santiago Gamboa: dos fotos y una reseña

Nuestro autor Santiago Gamboa con Fallarás y Cárdenas en sus presentaciones de Barcelona y Madrid.

Y aquí lo que opina Juan Cruz, atentos:

Le dice hoy en El País Santiago Gamboa a Pablo Ordaz que la literatura latinoamericana ya es mayor de edad. De lo que dice el escritor colombiano, que ahora publica en Mondadori su novela Plegarias nocturnas (en algún sitio leí que su obra se titulabaPlegarias atendidas, y me vi de pronto a Gamboa vestido de Truman Capote), me llamó la atención, sobre todo, esa partícula “ya”, pues es bien notorio que la literatura latinoamericana es mayor de edad desde hace rato.

Lo que se entiende es que ahora la literatura latinoamericana viaja más y se confronta principalmente con la otra literatura de su lengua, la española. Creo que esa confrontación no era imprescindible para certificar la edad de la literatura que se hace en América en nuestra misma lengua. España ha vivido demasiado tiempo dando certificados a lo que hacen los otros países de nuestro ambiente o de nuestra memoria; como si por este fielato tuvieran que pasar todas las cosas.

En la época del boom, a la que alude Gamboa como un parteaguas del avance internacional de la literatura de su zona, España abrió su frontera estrechita y se dispuso a leer a los latinoamericanos que venían como una explosión escrita. Pero después no hubo boomerang, no era posible; España vivió tan cerrada a la llegada de “los otros” que incluso hubo que hacer en este país una campaña contra la xenofobia (no sólo literaria, general) que se había instalado en sectores muy diversos de la sociedad. Y esa xenofobia estaba destinada sobre todo a los emigrantes latinoamericanos, incluidos sus productos, artísticos también.

La literatura latinoamericana, que cubre ya más de un siglo de fantásticos escritores, es mayor de edad desde hace mucho rato, y basta mirar las estanterías de la memoria que cada uno tiene en sus recuerdos o en sus casas. Lo que ha ocurrido, es cierto, que el otro lado, el lado de acá, el lado de España, vivió un divorcio empobrecedor del cual despertamos cuando empezaron a publicarse acá los libros de Alejo Carpentier o Juan Carlos Onetti mezclados con lo que fue la más notoria producción literaria del siglo, la que propiciaron hallazgos como Rayuela, Cambio de piel o Cien años de soledad. Ah, ¿es que escribían antes del boom?

Pero la literatura latinoamericana ya era mayor de edad. La que estaba detenida, me temo, era la edad literaria de España, a la que le costó mucho despertarse a la evidencia de que la literatura española no es tan solo la literatura de la parte de la Península que habla español.

Y ahora, a leer a Gamboa y a seguir leyendo literatura latinoamericana. O cualquier literatura. La literatura, dice Julio Llamazares, es para detener el tiempo, la edad, la escoria de los temporales. La literatura no tiene edad. Ni las bibliotecas.

Sobre la primera novela de Enric Pardo: algunas opiniones

Porque ya queda menos para la aparición de este divertido libro… aquí os dejamos algunas opiniones de sus lectores:

“Gracias a Todas las chicas besan con los ojos cerrados entiendo, por fin, lo que hay dentro de la cabeza de los tíos, aunque para algunas quizá llegue tarde.”   Lyona, realizadora de videoclips y publicidad.

“El libro de Pardo es como comer un muffin de colores cuando estás fumada: no puedes parar y cuando terminas buscas las miguitas porque quieres más…”

 ¡Cuidado! Este libro puede ser altamente adictivo. Contiene dosis de empatía, ternura, humor e identificación que pueden resultar nocivas para la salud mental… A mí, ¡me dejó toda loca!” Marta Libertad, guionista.

  “Un debut prometedor, en la línea de Nick Hornby, divertida y cercana, plagada de guiños y referencias, con unos personajes y entorno muy cercanos con los que muchos se sentirán identificados.” Víctor Carrey, realizador de videoclips y publicidad.

 “Una bofetada en la cara llena de sinceridad de cómo la naturaleza masculina puede ser tan gilipollas. Divertida y llena de verdad. Es la guía práctica para seguir sin entender la incomprensible naturaleza del hombre moderno, en la que me sentí totalmente retratado en esta absorbente y sincera novela.” Paco Caballero, director del corto Whatsapp.

“Enric Pardo consigue desde el sentido del humor, la ternura y la emoción que los treintañeros que padecemos inmadurez crónica demos un paso al frente.” Alejandro Marzoa director de cine y músico de Manos de Topo.

 “Todas aquellas personas que no hayan tenido la suerte de cruzarse en su vida con Enric Pardo tienen ahora la oportunidad de leer su novela. Amores, pasiones, engaños y traiciones con la verdad de un buen melodrama y al ritmo de las mejores comedias. Bernat Vilaplana, montador de El laberinto del fauno.

Lo que Mademoiselle piensa de Nosotros los animales

Hay blogueros y hay grandes blogueros. Sonia Fides es una gran bloguera y una lectora hambrienta de buena literatura. Hace poco leímos que se había enamorado de Nosotros los animales, la primera novela del joven Justin Torres que acaba de publicar Literatura Mondadori. Además Sonia ha publicado este post en su blog en donde nos cuenta sus impresiones.

Brutal y hermoso, habitado por una ternura espesa que deshace la carne, Nosotros los animales forma un inacabable triangulo de dolor, de hambre y de esperanza que mantiene al lector pegado a las palabras. Dinámica, envolvente, con una atmósfera que aprisiona y libera, que permea y reseca, Justin Torres va creando un final inesperado e infeliz. Y es que cuando la infancia acaba todos somos ya hombres y mujeres desgraciados, la felicidad no quiere alimentarse de cuerpos viejos y de eso va este libro, del asco que la vida vomita sobre algunos niños, de ese envoltorio que los padres y madres, que jamás debieron serlo, expulsan junto a la placenta que envuelve a sus hijos en el momento en el que los paren. Cuando una fiera pare un hijo, el hijo sabe a que atenerse, lo malo es cuando a un hijo lo pare un ser racional y por tanto civilizado. Dicen que el dolor es el mejor y mayor fabricante de poesía, no suelo creer en la frases grandilocuentes, ni en las sentencias que miminizan lo inabarcable, pero aquí Justin Torres la convierte en una verdad categórica y paradójicamente en una verdad invisible.

http://mademoisellejoue.blogspot.com.es/2012/05/nosotros-los-animalesjustin-torres.html

De hecho, gracias a ella, desde hoy inauguramos un apartado en donde vosotros, nuestros lectores, nos podréis mandar vuestras reseñas y opiniones de los libros que estáis leyendo del sello Mondadori.

Gracias.

Todas las chicas besan con los ojos cerrados, la novela de Enric Pardo

 

“Una novela que me atrapó, no pude dejar de leerla y conservo de ella un muy agradable recuerdo en el corazón.”

… o eso dijo BERTO ROMERO

 ….porque….

 ¿qué tiene TODAS LAS CHICAS BESAN CON LOS OJOS CERRADOS que conquista a quien la lee?

 Cuando Álex conoce a Natalia su vida da un giro radical. No es que Álex crea demasiado en parejas ideales y medias naranjas, pero está harto de rollos esporádicos, ahora lo que de verdad necesita es encontrar a una chica All-Star; enamorarse, enamorarla, llenar con ella un piso de muebles Ikea, sentar cabeza pero ¿será tan sencillo?  Porque Álex recordará que el mundo está lleno de otras chicas, y se sentirá viejo, y tal vez caiga rendido ante los encantos de otras chicas, o tal vez lo envíe todo al garete y viaje hasta Tokio hecho un lío…

Esta es una historia de amor y desamor y también un retrato generacional: sus deseos y contradicciones, su manías, infancias, dudas, facebooks, gadgets, pisos compartidos, trabajos precarios, y los límites entre la juventud y la edad adulta.

Álex no lo sabe pero tal vez averigüe algo sobre el amor:

Lo fácil: la búsqueda.

Lo difícil: salir vencedores tras encontrarlo.

Un fragmento de Al desnudo, de Chuck Palahniuk

ACTO 1, ESCENA 2

Si me permiten que atraviese la cuarta pared, me llamo Hazie Coogan.

No tengo vocación de dama de compañía a sueldo, ni tampoco de ama de llaves profesional. Ahora que soy vieja mi roles fregar las mismas ollas y cazos que ya fregué en mi juventud –he hecho las paces con ese hecho–, y aunque ella no los ha tocado ni  na sola vez en la vida, esas ollas y cazos siempre han pertenecido a la majestuosa y gloriosa actriz de cine, la señorita Katherine Kenton.

Todos los días me compete a mí prepararle un huevo duro poco hecho. Encerarle el suelo de linóleo de la cocina. La tarea interminable de sacar el polvo y bruñir la cantidad nada desdeñable de objetos decorativos y baratijas con baño de oro que le han sido concedidos a modo de premios a la señorita Katie, ese trabajo también me toca a mí. Pero ¿acaso soy la sirvienta de la señorita Katherine Kenton? No más de lo que el carnicero hace de sirviente del corderito.

Mi propósito es imponer orden en el caos de la señorita Kathie… infundirle disciplina a su legendario carácter caprichoso de artista. Soy la persona a la que Lolly Parsons se refirió una vez como un «espinazo de alquiler».

Aunque puede que sea yo quien pasa el aspirador por la casa de la señorita Kathie y hace los pedidos a la tienda de comestibles, mi verdadero cargo profesional no es tanto mayordomo como cerebro en la sombra. Puede dar la impresión de que la señorita Kathie es mi jefa, en el sentido de que parece darme dinero a cambio de mi tiempo y mi trabajo, y en que ella se relaja y florece mientras yo me esfuerzo; pero usando esa misma lógica, se podría argumentar que el granjero es el empleado de la gallina joven y del colinabo.

La elegante Katherine Kenton es mi dueña en la misma medida en que el piano es el dueño de Ignace Jan Paderewski… parafraseando a Joseph L. Mankiewicz, que me parafraseaba a mí, que soy quien dijo e hizo la mayoría de esas cosas inteligentes y deslumbrantes que más tarde contribuyeron a hacer famosa a otra gente. Es por eso por lo que puedo decir que ya me conocen ustedes. Si han visto ustedes a Linda Darnell en el papel de camarera de bar de carretera para camiones, colocándose un lápiz detrás de la oreja en ¿Ángel o diablo?, ya me han visto a mí. La Darnell me robó a mí ese detalle. Igual que Barbara Lawrence cuando soltó esa risa suya parecida a un rebuzno en Oklahoma. Ha habido tantas grandes actrices que me han mangado mis gestos más efectivos, y también la precisión de mi habla, que ya han visto ustedes partes de mí en las interpretaciones de Alice Faye y de Margaret Dumont y Rise Stevens. Reconocerían ustedes fragmentos de mí –una ceja enarcada, una mano nerviosa que juguetea con el cable de un auricular de teléfono– en incontables películas de antaño.

No se me escapa la ironía del hecho de que, mientras que Eleanor Powell se atribuye mi rasgo distintivo en materia de moda, que es llevar numerosos lacitos de pequeño tamaño, ahora yo hago gala de las rodillas rojas de una mujer de la limpieza y de las manos hinchadas de una fregona. Un bromista tan ilustre como Darryl Zanuck me dijo una vez en tono despectivo que yo parecía Clifton Webb con falda a cuadros escoceses. Mervyn LeRoy difundió el rumor de que yo era la hija ilegítima secreta de Wally Beery y su frecuente partenaire en las películas, Marie Dressler.

En la actualidad, las obligaciones habituales de mi cargo incluyen descongelar la nevera eléctrica de la señorita Kathie y plancharle las sábanas, y sin embargo mi cargo no es el de lavandera. No trabajo en el ramo de la cocina. Tampoco tengo vocación de sirvienta doméstica. Mi vida está mucho menos dirigida por Katherine Kenton de lo que la vida de ella lo está por mí. Es posible que las demandas y necesidades diarias de Katherine Kenton determinen mis actos, pero solo en la misma medida en que los límites de un coche de carreras dictan los de su piloto.

Soy mucho más que una mujer que trabaja en una fábrica que produce a la siempre deslumbrante Katherine Kenton. Soy la fábrica misma. Las palabras que escribo aquí no me convierten en un simple cámara o director de fotografía; soy la lente misma: favoreciendo, acentuando, distorsionando… registrando cómo va a recordar el mundo a mi coqueta señorita Kathie.

Y, sin embargo, mi especialidad no son los hechizos. Son los hechos.

DFW ampliado

Hoy en Papeles perdidos de El País nos enteramos de esta gran noticia:

A mediados de este mes se publicará en Estados Unidos la edición de bolsillo de El rey pálido de David Foster Wallace y la editorial Little, Brown ha anunciado que incluirá cuatro escenas inéditas. En The Millions adelantan una de ellas y explican que este nuevo material no formará parte de la narración sino que se reunirá en una especie de “guía de lectura” que proporcionará un contexto extra al lector y “enriquecerá” su lectura. (vía The Millions)

¡Viva!

El Sindicato: un motivo más para correr la cortina azul y quedarse pegado a la pantalla

Chuck Palahniuk sobrevivió a un accidente de coche esta semana y eso nos hace felices porque así podremos disfrutar de su salud y de su visita a España el próximo mes.

Otra cosa que nos hace felices es el resurgimiento de los nuevos proyectos culturales y periodísticos en nuestro país. Revistas como Mongolia y diarios como ElDiario.Es (a cargo de Ignacio Escolar) se suman a lo que parece una larga lista de fantásticos espacios que ayudan a demostrar que todavía hay muchas cosas interesantes por hacer y que podemos hacerlas.

Por nuestra parte, nos hemos sumado a otro proyecto que desde Megustaescribir (la red social de Random House Mondadori) se lanzó la semana pasada: El Sindicato, una plataforma de blogs formada por autores de la casa y por algunas de las voces jóvenes más prometedoras de la blogosfera, la literatura y el pensamiento.

Tenemos muchas ganas de seguir haciendo cosas. De sobrevivir a todos los accidentes. Tenemos muchas ganas de pegar puñetazos ¿con la lengua? Todo por la palabra.

Aquí os dejamos la nota de prensa que ya circula por la red. Disfruten. Y gracias.

MEGUSTAESCRIBIR.COM, LA RED SOCIAL DE RANDOM HOUSE MONDADORI, LANZA “EL SINDICATO”
http://elsindicato.megustaescribir.com

Barcelona, 27 de marzo de 2012

Megustaescribir.com, la red social literaria de Random House Mondadori, lanza El Sindicato, una nueva plataforma de blogs que pretende reunir a una serie de voces brillantes y radicalmente distintas entre ellas al tiempo que facilitar un nexo entre la creación literaria de España y América Latina.

Por un lado encontraréis firmas críticas de gran peso y también algunas plumas más jóvenes y prometedoras de la literatura y el pensamiento. Algunos de ellos ya se han puesto los guantes de boxeo y otros se irán incorporando poco a poco. Jordi Soler, Carlota Monseguí, Gonzalo Torné, Antonio J. Rodríguez, Valeria Luiselli, Andreu Jaume, Ignacio Echevarría, Ernesto Castro, Juan Antonio Montiel, Pablo Muñoz, Iván de la Nuez… son algunos de los nombres de los sindicados. Si quieres conocer sus reglas puedes pinchar en http://elsindicato.megustaescribir.com/ y empezar a leer.

Una visión de la actualidad distinta escrita a puñetazo limpio es su propuesta. Sus palabras, un motivo más para correr la cortina azul y quedarse pegado a la pantalla.

http://megustaescribir.com/ nació en 2008 como una plataforma de blogs y en 2010 se convirtió en una red social literaria en donde cualquier escritor puede subir su manuscrito, encontrar lectores y editar su obra. Los manuscritos más valorados por los lectores de la comunidad pasan a ser leídos por la editorial. En megustaescribir.com también se pueden encontrar distintos grupos de usuarios en torno a distintos géneros literarios. El Sindicato es su apuesta más reciente.